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Tres leyendas tradicionales sobre ninjas difíciles de creer

27/04/17 | +Asia

Aunque los samuráis se llevan toda la gloria y las alabanzas, lo cierto es que entre los guerreros japoneses más destacados se encuentran los asesinos de élite conocidos como ninjas. Eran unidades que huían de las grandes batallas y de las guerras en campo abierto, y por ello quizás los samuráis son más conocidos. El trabajo de un shinobi era matar sin ser detectado, siendo expertos en formas no ortodoxas de hacer la guerra, en donde el espionaje, la infiltración y el arte del disfraz eran métodos habituales. Se entrenaban como asesinos especializados y, generalmente, no respondían ante un líder militar como los samurái, eran mercenarios.

Existen decenas de grandes historias protagonizadas por estos guerreros, aunque es cierto que no todas están confirmadas como verídicas, motivo por el que son tratadas como leyendas. Sin embargo, como sabéis, todas las leyendas, y más en el caso de las tradicionales, tienen siempre un punto de realidad. Estas son tres de las historias sobre ninjas más conocidas:

Flying Kato, el ninja que volaba

Kato Danzo era un maestro ninja al que todos conocían como “Flying Kato“, ya que tenía supuestamente la capacidad de volar. Este legendario ninja vivió durante el periodo Sengoku, disfrutando de una gran reputación por el éxito de sus misiones. Cuenta la leyenda que en una ocasión Danzo estaba entreteniendo a la multitud con algunos de sus trucos mágicos, pero un hombre sentado a metros de distancia sobre un árbol estropeó el espectáculo y le reprochó que era un auténtico fraude.

Ninja - Pixabay

Danzo no dijo nada, pero siguió con su siguiente truco. Sacó una calabaza y recogió algunas semillas que luego tiró al suelo. De las semillas, prácticamente al instante, comenzaron a surgir flores. El famoso ninja se arrodilló, cogió uno de sus cuchillos, y cortó una de las flores. Tan pronto como hizo esto, el hombre que lo había ofendido perdió su cabeza, la cual llegó rodando hasta Danzo. El señor de la guerra Takeda Shingen logró apresarlo y matarlo, acusándolo de ser un agente doble. 

Ninokuruwa Isuke el cobarde

Un ninja perteneciente al clan Odawara Hojo  y que sirvió a su líder, Fuma Kotaro. Se trataba de un ninja muy delgado, así que sus compañeros lo conocían como “hueso”, pero esto le servía para ser muy rápido y ágil. Durante una de sus misiones Ninokuruwa Isuke fue reconocido por el enemigo, el cual mandó un segundo ninja a perseguirlo y matarlo. Isuke, viéndose en peligro, decidió salir corriendo y escapar del otro ninja, Ota Inunosuke.

Cuenta la leyenda que Isuke corrió unos 20 km sin parar, pero Inunosuke era un corredor muy rápido y lo alcanzó. A punto de ser capturado por su enemigo, Isuke robó un caballo en una granja cercana y finalmente pudo escapar. Esta huida con el caballo fue una deshonra y no tardaría mucho en pagar el precio. Los enemigos no dejaron de hacer poemas satíricos sobre su acción, y pronto todo el mundo conocía su cobardía. Finalmente decidió renunciar al clan Odawara Hojo, y fue a buscar a Ota Inunosuke para retarlo a una carrera. Al parecer corrieron cerca de 40 km en lo que es ahora la Prefectura de Saitama, hasta que Ota Inunosuke cayó muerto. Ganó la carrera contra su rival, pero seguía sintiendo vergüenza, así que dedicó su vida a enseñar los valores correctos a ninjas más jóvenes.

Sawamura Jinzaburo, el espía contra los americanos

Ninja - Pixabay

Sawamura Jinzaburo fue uno de los últimos ninja en recibir órdenes de la historia. El Comodoro Matthew Perry, del ejército naval estadounidense, obligó a Japón a abrirse al mundo exterior. Mientras que el gobierno japonés evaluaba la posibilidad de abrirse al exterior con las condiciones de Perry, mandó igualmente a un ninja espiar al enemigo; este fue Sawamura Jinzaburo. Querían descubrir las verdaderas intenciones de los americanos.

Sawamura fue elegido para disfrazarse como un trabajador del gobierno japonés e infiltrarse en el barco que tenía que espiar, con el objetivo de buscar cualquier cosa que hiciese alusión a los verdaderos planes de los americanos. Logró robar un documento, sin embargo, al traducirlo, sólo eran conversaciones entre los marineros opinando sobre las mujeres de todo el mundo. Esto fue suficiente para demostrar al gobierno que los estadounidenses no estaban planeando algo más para Japón.

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