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Ser adicto a los dulces podría tener una preocupante explicación

27/01/17 | +Asia

Chocolate, pastel, caramelos o golosinas… los dulces son, desde luego, los alimentos más deliciosos que podemos comer en el día a día, aunque evidentemente el placer que nos aporta comerlos tiene un lado negativo. Los dulces aportan muchas calorías y azúcares a nuestro organismo, por lo que un consumo excesivo puede hacernos engordar fácilmente y, además, provocarnos otras enfermedades importantes para nuestra salud. 

Obviamente con esto no queremos decir que, cuando veáis estos pastelitos con forma de personajes de Pixar no os los podáis comer, o que no podáis realizar los clásicos Anpan, los famosos dulces japoneses creados por un samurái. Si aprendemos a controlarnos y comer sólo la cantidad adecuada, los dulces no tienen porque ser un problema; aunque los excesos no son buenos en ningún caso.

Muchas personas son adictas a estos manjares y, por más que lo intentan, no pueden evitar la tentación de comerlos de forma constante, aunque sepan de sus propiedades negativas para guardar la línea. Esta atracción descontrolada por los dulces podría tener una explicación sencilla y, a la vez, preocupante. Recientemente un equipo de investigadores ha descubierto que el consumo de dulces está directamente relacionado con el sueño -concretamente con la calidad del suelo-.

Pastel - Flickr

La falta de sueño, concretamente de algunas de las fases del sueño como la fase REM, podría provocar ansia incontrolable de alimentos dulces y grasos entre las personas. Un estudio realizado con ratones por Michael Lazarus, profesor asociado de la Universidad de Tsukuba especializado en sueño, y Kristopher McEown de la Universidad de Tokio, podría explicar las altas tasas de obesidad entre las personas con problemas para dormir.

Los estudios afirman que las personas con mal sueño son más propensas a engordar, porque tienden a consumir alimentos con altas calorías, aunque hasta el momento se desconocía el motivo. El equipo de investigación trató de resolver esta cuestión investigando con ratones, que son de los animales más parecidos a los humanos -hablando biológicamente-. 

Cuando se privó de varias fases del sueño a los ratones y se les ofrecieron varios alimentos con diferentes sabores, consumieron un 30% más de alimentos dulces con azúcares y grasas. Por supuesto, el grupo de ratones de control consumieron alimentos sin ningún tipo de aumento hacia los dulces, así que esta actitud estaba directamente relacionada con el sueño.

Pastel - Flickr

El mismo experimento se repitió en ratones manipulados genéticamente para inhibir la actividad en su corteza prefrontal, la que controla el olfato y el gusto, y estos ejemplares no comían un exceso de alimentos grasos y con azúcares. Los científicos han concluido que las personas con mal sueño desean los dulces debido a un mecanismo establecido en esta zona del cerebro.

La razón exacta de por qué esto ocurre sigue siendo, por ahora, un misterio. Los investigadores de las universidades niponas esperan que, con futuros estudios, se puedan revelar nuevos detalles que identifiquen exactamente este proceso.

Sin embargo, ahora ya sabemos por qué es posible que no podamos resistirnos a los dulces. Si duermes mal, es probable que dejar o no de consumir los pasteles no sea simplemente una cuestión de voluntad, sino que la necesidad de consumir estos alimentos sea un “engaño” o “necesidad” de nuestro cerebro.

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