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Santuario Kashima, el templo místico de las artes marciales

23/02/17 | +Asia

En nuestro viaje por Japón hoy toca hablar, sin duda, de uno de los templos o santuarios más bellos que podéis encontrar en lo ancho y largo de Japón, un país que por otra parte está repleto de construcciones históricas y de un profundo significado religioso. Pero el Santuario Kashima (Kashima Jingū, 鹿島神宮) es especial, y todo su entorno está impregnado de esa sensación tradicional que todos los fans de la cultura nipona esperan experimentar en su visita a estas tierras. Si prefieres la historia y los monumentos antiguos al bullicio y las luces de zonas como Shibuya, entonces la visita al Santuario Kashima debe convertirse en una obligación en tu visita a Japón.

Se trata de un lugar de culto sintoísta, ubicada en la ciudad de Kashima, en la Prefectura de Ibaraki. Con más de 1.300 años de antigüedad, el santuario rinde culto al kami Takemikazuchi, el patrón de las artes marciales. Se encuentra ubicado en la parte superior de la meseta Kashima, en una intersección de dos lagos: Kitaura (北浦) y Kashimanada (鹿島灘). El agua, de hecho, forma un elemento poderoso en el templo, y varias de sus construcciones pueden verse rodeadas de extensiones de agua, algunas naturales y otras artificiales. Probablemente el sonido del agua, mezclado con el sonido del bosque, aportan a este lugar una sensación tradicional muy especial.

Santuario Kashima - いばキラTV(公式)/YouTube
Santuario Kashima – いばキラTV(公式)/YouTube

Al igual que muchos otros templos sintoístas, la mayor parte de estructuras están construidas de madera pintada de tonalidades rojas, cuando grandes y trabajados techos curvos. Sin embargo, las construcciones rodeadas de agua son únicas en su especie, y en la parte trasera de los edificios principales nos podemos encontrar con un lugar de fantasía llamado Mitarashi Ike.

También conocido como el “estanque santo para purificarse“, se trata de una preciosa fuente en cuyo interior se puede ver un torii (‘鳥居’), el famoso arco tradicional japonés que funciona como una puerta entre el espacio profano y el sagrado. La fuente está alimentada por agua de las profundidades, que burbujea hasta llegar a la superficie. Dice la leyenda que hace muchos años el manantial estalló en una sola noche y, desde entonces, la fuente nunca se ha secado, incluso cuando Kashima fue golpeada por las sequías.


Tradicionalmente la fuente o el estanque era usado por los visitantes al templo quienes, antes de entrar al recinto sagrado, utilizaban sus aguas para limpiarse el cuerpo y el alma. Os recordamos que, según las creencias de la fe sintoísta, el agua tiene importantes propiedades purificantes. En la actualidad el estanque está vigilado por algunos koi (carpas) que nadan en su interior, y los visitantes purifican su alma con agua ofrecida en puestos específicos y separados de la fuente.

Es en este estanque santo, en el Mitarashi Ike, aún se siguen realizando importantes tradiciones por parte de los más devotos. A principios del mes de febrero -pese a que hace bastante frío-, la fuente es protagonista de la ceremonia Daikan no Misogigyo, en el que los fieles se desnudan quedándose en ropa interior y caminan en sus aguas para cantar oraciones.

Además y junto al Santuario Katori, el Santuario Kashima celebra cada 12 años el Gran Festival Imperial Ofuna. Durante el año del caballo se hace honor a las deidades Takemikazuchi y Futsunushi, siendo uno de los festivales más grandes e importantes de Japón, y un orgullo para los habitantes de la ciudad.

Esta tradición se celebra desde la época del Emperador Ōjin, entre los años 200 y 310, y entre otros eventos la mikoshi del Santuario Kashima es llevada por la orilla del lago Kitaura hasta un barco adorno con aspecto de dragón. Es llevada por el lago hasta el Santuario Katori, en donde se realiza la ofrenda principal y en la tarde del tercer día es devuelta a Kashima. El próximo festival, eso sí, no sucederá hasta 2026.

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