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Nomikai, cuando los jefes necesitan beber para echar la bronca a sus empleados

28/10/16 | +Asia

El mundo empresarial nipón es “extremo” en todos sus sentidos. Siempre se habla de lo mucho que trabajan los empleados, pero los jefes trabajan igual o más que sus empleados. De hecho, como ya os hemos comentado, los directivos japoneses tienen más posibilidades de morir jóvenes que el resto de trabajadores, pues se les detecta las enfermedades importantes mucho más tarde que al resto de colectivos profesionales, al no tener tiempo de hacerse las revisiones médicas.

Otra peculiaridad de los jefes nipones es que nunca felicitan a sus empleados cuando consiguen un objetivo o tienen éxito en los negocios de la empresa. En la cultura japonesa esto no significa un logro, sino que el empleado ha hecho su trabajo bien y como correspondía, por ello no es necesario felicitarlos cada vez que cumplen un objetivo. Obviamente esto no sucede cuando las cosas van mal, y por ello muchos de los trabajadores están sometidos a una presión que no todos puedes aguantar.

Directivo, empresa

Cuando el empleado lo está haciendo mal, y al contrario de lo que sucede en países occidentales, no hay una seria bronca del jefe. Generalmente el responsable directo del trabajador se acercará sin molestar demasiado para advertir al empleado que revise sus proyectos. Mientras que para nosotros esto no es más que un simple aviso, en Japón se considera una advertencia seria para el trabajador; hay que entenderlo dentro del marco de las diferencias culturales evidentes.

Aunque las cosas están cambiando poco a poco, y las empresas niponas cada vez se occidentalizan más, aún hay dificultades de adaptación entre los directivos y empleados occidentales que viajan a Japón para trabajar en una de sus empresas. Otra de las grandes peculiaridades del sistema “laboral” japonés es el llamado “nomikai”, una reunión de jefes y empleados.

No se trata de un reunión al uso, sino de una “quedada” de jefes y empleados en torno al alcohol. Es supuestamente voluntaria para empleados, pero como el que las organiza suele ser uno de los jefes, la palabra voluntario para los empleados carece de sentido; todos acuden sin pensarlo. Como los trabajadores en Japón suelen trabajar todas su vidas en una misma empresa, estas reuniones en locales sirven para fortalecer vínculos y hacer crecer la confianza -¿los que se emborrachan juntos trabajan mejor?-.

Nomikai - Kim Ahlström/Flickr
Nomikai – Kim Ahlström/Flickr

Al margen de mejorar la relación de jefes y empleados -siempre fuera del trabajo-, lo cierto es que son estas reuniones el lugar en donde muchos jefes aprovechan para, ahora si, ser más críticos con el trabajo de sus empleados. En un ambiente más coloquial, y con alguna copa cerca, parece más fácil hablar directamente de los errores de un empleado. Pero no solo los empleados reciben broncas y, con el paso de las copas, incluso se produce el llamado “bureiko”, palabra asociada a una ruptura de las normas. Los empleados pueden llegar a criticar abiertamente el comportamiento de los jefes y la dirección que está tomando la empresa.

Por supuesto, en la mayoría de los casos, estas reuniones son positivas, en el sentido de mejorar la relación o celebrar un éxito colectivo de la empresa.

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