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Le hizo perder cientos de miles de dólares a su empresa por su timidez

23/01/17 | +Asia

Podría parecer que en el interior de Tokio, una de las ciudades más conocidas y activas del planeta, no existe ningún remanso de paz y tranquilidad, ninguna zona en donde estar en contacto con la naturaleza y disfrutar de bellas plantas. Podría parecerlo, ya que de hecho existen lugares, y uno de los más hermosos es el Jardín Nacional Shinjuku Gyoen.

Cualquier persona que quiera alejarse del bullicio de la gran ciudad puede acudir a este parque y disfrutar de su, a veces, pintoresco paisaje. Se trata, además, de un parque cuya entrada es realmente barata, aunque ciertamente hay que pagarla. Los adultos entran por 200 yenes, unos 1.5 euros, mientras que los niños sólo deben pagar 50 yenes. 

Jardín Nacional Shinjuku Gyoen - Amano Jun-ichi/Wikimedia
Jardín Nacional Shinjuku Gyoen – Amano Jun-ichi/Wikimedia

Sin embargo y sin saberlo los responsables del parque, desde 2014 miles de adultos han entrado de forma totalmente gratuita al parque, todos ellos extranjeros. No se trataba de una promoción especial para atraer al viajero extranjero, sino que se produjo debido a la “timidez” de una persona que trabajaba en la taquilla.

Ponemos timidez entre comillas, ya que probablemente se acerque más al temor hacia los extranjeros. Desde abril de 2014 este empleado, del que no se han revelado datos, dejó pasar a extranjeros con “pintas extravagantes” al parque sin la necesidad de comprar una entrada. Para ocultarlo hacia la compra de las entradas él mismo, y más tarde cancelaba estas ventas para que no afectasen a la contabilidad del día.

Plano del Jardín Nacional Shinjuku Gyoen
Plano del Jardín Nacional Shinjuku Gyoen

Este plan lo siguió sin problemas hasta diciembre del año pasado, cuando otro miembro del personal le vio haciendo varias veces esta operación. Una rápida exploración de sus registros informáticos mostró que había cancelado 160.000 entradas a lo largo de aproximadamente dos años y medio, es decir, probablemente más de 200.000 euros.

El empleado, de 71 años, reconoció que “no hablo otros idiomas, y me asusté cuando un extranjero empezó a gritarme hace mucho tiempo“. El empleado solicitó su jubilación inmediatamente después de descubrirse su problema y prometió devolver voluntariamente la mitad de su bonificación de jubilación, que asciende a 2.600 dólares. Es, en todos los sentidos, el clásico perfil japonés que todos tenemos en mente.

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Foto inicial: Japanexperterna/Flickr

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