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Las misteriosas desapariciones de barcos hundidos en el fondo del mar

16/02/17 | +Asia

No es habitual, y generalmente cuando uno decide elegir un destino para sus vacaciones, para conocer otro lugar completamente diferente en el que suele vivir, no se fija en el fondo de su océano. Obviamente sí lo hacen los que buscan turismo de aventuras, los que buscan poder sumergirse en grandes formaciones de coral, visitar barcos hundidos o, incluso, navegar entre tiburones. Pero podemos decir que el 95% de los turistas no eligen un destino para visitar por lo que hay debajo de sus mares y océanos, y por ello la noticia de la que hoy hablamos ha pasado un poco desapercibida para muchos turistas.

Uno de los mejores sitios en los que los expertos y aficionados suelen practicar submarinismo, es en hundimientos de grandes barcos de diferentes épocas, pues no sólo se disfruta de la nueva vida que se ha generado entre los restos de estos barcos, sino que se conecta con la historia de dicho hundimiento y con la época en la que se produjo. Muy visitados por los submarinistas -siempre debe hacerse bajo la supervisión de un profesional y con los permisos adecuados- son los grandes buques hundidos en la Segunda Guerra Mundial, en donde viejos acorazados gigantes se convirtieron en grandes ecosistemas llenos de criaturas magníficas.

Naufragio - NOAA/Flickr
Naufragio – NOAA/Flickr

Sin embargo, de un tiempo a esta parte, estos ecosistemas y puntos de interés naturales y turísticos, se encuentran en peligro. A finales del año pasado el Ministerio de Defensa de los Países Bajos confirmó que dos de sus naves, hundidas en el transcurso de la Segunda Guerra Mundial, habían desaparecido del fondo del mar de Java. Una noticia sorprendente, y que puede resultar incomprensible para el común de los mortales. ¿Cómo puede desaparecer un barco hundido? Ahora el suceso se ha repetido, pero a miles de kilómetros y por partida triple.

Un trío de buques japoneses naufragados en los alrededores de la famosa isla de Borneo, la tercera más grande del mundo, han sido borrados del mapa, sin quedar apenas restos de su hundimiento. Eran los conocidos como Kokusei Maru, Higane Maru y Hiyori Maru, que formaban parte de los “Naufragios de la Bahía de Usukan“, estando separados aproximadamente por un kilómetro los unos de los otros. Eran muy apreciados por los buceadores recreativos de la zona, por su condición y por su rica vida marina.

Los barcos habían sido hundidos por fuerzas aliadas, en concreto estadounidenses, frente a las costas de Borneo en 1944, conteniendo actualmente una gran cantidad de restos -incluso humanos- del incidente.

Las causas: en busca del tesoro perdido

Fue bastante habitual durante décadas -y aún lo es hoy en día-, que ciertos “piratas” de las profundidades de los océanos, realicen operaciones ilegales para hacerse con los posibles objetos de valor de muchos barcos hundidos, ya sean de la Segunda Guerra Mundial o de épocas muy anteriores. Estos ladrones aprovechaban que la zona no estaba vigilada para sumergirse y llevar, sin permiso, objetos de valor histórico y económico hasta la superficie, con el objetivo de venderlos en el mercado negro o a un coleccionista.

Naufragio - tata_aka_T/Flickr
Naufragio – tata_aka_T/Flickr

Parece ser que esta desaparición de los buques hundidos, tanto los pertenecientes a Países Bajos como los pertenecientes a Japón, son la nueva tendencia entre los ladrones de las profundidades, y por supuesto no tiene nada que ver con fantasmas o lo paranormal. La recuperación ilegal ha dado un salto, pasando de buscar objetos pequeños de valor, a interesarse directamente por los barcos y, en concreto, por algunos de los materiales de los que están construidos.

Por este motivo, en el caso de los tres navíos japoneses hundidos, apenas se encontraron pequeños restos, y prácticamente la mayoría de las piezas fueron extraídas. Algunos buceadores aseguraron haber visto un buque de origen chino, en concreto una “draga de agarre”, utilizando una grúa para arrancar del fondo marino los restos de los naufragios japoneses. Estos “piratas” buscan de forma ilegal materiales valioso como el acero, el aluminio y el latón. Las hélices, de hecho, estaban hechas de bronce de fósforo, pudiendo recibir más de 2.000 euros por tonelada.

Los investigadores aseguran que alrededor del 98% y 99% de los restos de dos de los naufragios han, literalmente, desaparecido. Según el derecho internacional, los naufragios navales siguen siendo propiedad de sus naciones, así que sólo Japón podría haber autorizado una operación semejante y, obviamente, no lo hizo.

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