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Las 1.000 grullas de papel; la triste historia que cambiará tu forma de ver el mundo

2/06/17 | +Asia

La historia de las 1.000 grullas de papel no es únicamente una de las más dolorosas historias relacionadas con el bombardeo atómico de Estados Unidos en Japón, cuando terminó con la vida de cientos de miles de ciudadanos en Hiroshima y Nagasaki. Es también una historia muy conocida en Asia -en Occidente su propagación es menor- y que puede hacernos cambiar nuestra forma de ver el mundo por completo. Cuando en agosto de 1945 Harry S. Truman, presidente de los Estados Unidos, decidió realizar el primer y único ataque militar con armas nucleares de la historia, aún no se conocían las devastadoras consecuencias que sufrirían las víctimas durante generaciones; la radiación era aún un misterio. Una de las las afectadas por la radiación es la protagonista de esta historia.

El nombre propio es el de Sadako Sasaki, una chica japonesa que nació en 1943, dos años del bombardeo con armas nucleares en Japón. Tenía dos años cuando ocurrieron las explosiones, quedando expuesta a la radiación en el puente Misasa, igual que muchos aquellos fatídicos días. Little Boy había explosionado a unos 1.700 metros de distancia de su vivienda; esto es muy cerca en términos de explosiones nucleares. La explosión hizo que esta niña de corta edad saliese volando por la ventana de su casa, aunque no sufrió lesiones de gravedad, por lo que pudo escapar con su madre. Ambas quedaron afectadas por la lluvia negra radiactiva que se generó tras la explosión.

Grullas de papel - Pixabay

Se recuperó y pudo crecer sin ningún problema, siendo además una de las chicas más populares de su centro de enseñanza. Hasta 1954, cuando tenía 11 años de edad aproximadamente, desarrollando una hinchazón en el cuello y detrás de las orejas. Tras cumplir 12 años, en enero de 1955, se le diagnosticó leucemia en las glándulas linfáticas. La exposición a la radiación de su infancia provocó que Sadako sufriera cáncer de forma muy temprana en su vida. El 20 de febrero de ese mismo año fue hospitalizada pero, por aquel entonces, la cura contra el cáncer no era demasiado efectiva en prácticamente ninguna ocasión, así que los médicos le dieron un año de vida como máximo. 10 años después de las explosiones nucleares Japón registró un aumento significativo de los casos de leucemia en niños, achacado por tanto a la radiación de las bombas.

El 21 de febrero Sadako fue admitida en el hospital de la Cruz Roja de Hiroshima para tratamiento y transfusiones de sangre. Poco después fue trasladada a una habitación que compartía con una chica mayor que ella, ya en la secundaria, quien también sufría cáncer. Esta niña le contó una leyenda, la de las “mil grullas de shinigami“. Según una leyenda popular japonesa, la persona que consiga realizar 1.000 grullas de papel de origami se le concederá cualquier deseo. El origami es un arte japonesa que consiste en el doblado de papel para crear formas, sin ningún tipo de corte o pegamento para ayudarse; es un arte principalmente centrado en la habilidad y, por lo tanto, es muy respetado en la tradición nipona. Por ello, no es tarea fácil hacer 1.000 grullas de papel, pero Sadako se propuso hacerlas para pedir su sanación a los dioses. Esta compañera le enseñó a Sadako cómo hacer las grullas de papel y comenzó su laboriosa tarea.

Dos versiones de la misma historia

Grullas de papel - Pixabay

A partir de aquí existen dos versiones de la historia. La versión más popular, y la que realmente se cuenta y se enseña en las escuelas -a modo de mensaje potente sobre la energía nuclear-, es la de que Sadako no pudo completar esta misión para salvarse. Supuestamente a Sadako sólo le habría dado tiempo a realizar 644 grullas antes de su muerte, por lo que no pudo pedir su sanación. Sin embargo, se dice que los compañeros de su escuela, afectados por su muerte, decidieron realizar las grullas restantes hasta completar las 1.000 unidades, pidiendo por la paz del mundo y la no existencia de guerras futuras. Sadako murió en octubre de 1955, pero pronto ella y sus grullas se convirtieron en un símbolo de la paz.

Otra versión de la historia, procedente de un documento supuestamente escrito por el padre de la joven, asegura que en realidad Sadako Sasaki sí llegó a crear 1.000 grullas de papel. Asegura que el número en el momento de su muerte era de 1.400 grullas, sin embargo, la leyenda nipona no funcionó, y las grullas fueron guardadas por sus padres en la casa familiar. La joven habría llegado al objetivo en agosto de 1955, pero continuó haciendo mil grullas más.

En el famoso Parque de la Paz de Hiroshima, en 1958, fue construida una estatua dedicada a Sadako e instalada por jóvenes estudiantes. En la estatua puede leerse “este es nuestro grito, esta es nuestra plegaria: paz en el mundo“.

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