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La razón por la que en Japón se adoptan adultos en lugar de niños

17/01/17 | +Asia

Japón es un país peculiar para muchas cosas. Tan pronto hablas de serios problemas como la falta de la natalidad o el envejecimiento acelerado de la población -lo cual no es directamente malo ya que significa que las personas viven más en dicho país-, como del problema de los jóvenes que se encierran durante años en sus habitaciones o de los empleados que mueren por exceso de trabajo. Es un país de peculiaridades y, especialmente, de extremos.

Por ello a muchos no les sorprenderá saber que en Japón existen al año alrededor de 80.000 adopciones legales; teniendo en cuenta que la natalidad es baja y que las familias no tienen tiempo para cuidar de niños, son números muy respetables. Sin embargo la cifra tiene truco, ya que alrededor del 90% de adopciones no corresponden a niños, sino a hombres de entre 20 y 40 años. Es decir, Japón adopta actualmente a más hombres adultos que niños.

Y decimos hombres ya que la mayoría de las adopciones lo son. El país con la tasa de adopciones más alta se caracteriza por las adopciones de adultos, y todo se debe, como sucede con muchas de las peculiaridades del país, a su sistema laboral o entorno laboral. Aunque en la mayoría de los países desarrollados las empresas familiares han dejado paso a empresas controladas por una junta directiva profesional, ya que en teoría son mucho más eficientes y rentables, en Japón se sigue conservando ese modelo de empresa familiar que era lo habitual hace decenas o cientos de años.

Hombre en Japón - m-louis/Flickr
Hombre en Japón – m-louis/Flickr

Según muchos empresarios y estudios, las empresas heredadas terminan por desaparecer; con frecuencia tienen una rentabilidad inferior a las empresas que contratan gerentes profesionales. Esta norma se cumple en todo el mundo, con la excepción de Japón. Este tipo de empresa siguen siendo comunes en los negocios japoneses, siendo además sorprendentemente competitivas, así que las familias hacen lo posible por mantener el negocio en sus descendientes generación tras generación. ¿Cómo consiguen que los negocios se queden en las mismas familias generación tras generación? Por medio de las adopciones de adultos.

Muchas familias, especialmente familias con un alto nivel adquisitivo, adoptan hombres de 20 a 40 años para “rescatar” familias biológicamente malogradas y asegurar un heredero para sus negocios. Este fenómeno conocido y sólo dado en Japón, afecta a la productividad de las empresas. Pero no solo se da en familias que no pueden tener hijos, también en las que sólo tienen hijas.

Generalmente las familias japonesas están compuestas por un hijo. Aunque las mujeres son tan o más capaces que un hombre para dirigir una empresa familiar, la arraigada tradición japonesa –en muchos casos machista– hace necesario que la cara visible de la empresa familiar sea un hombre. Por ello, es habitual que jóvenes ambiciosos con estudios terminen casándose con hijas de padres con grandes empresas familiares.

Hombre en Japón - Hernán Piñera/Flickr
Hombre en Japón – Hernán Piñera/Flickr

Una vez formalizada la boda, los hombres aceptan abandonar sus propios apellidos y son adoptados por la familia de su mujer. Sus nuevos apellidos son los que se asocian con la empresa de éxito, y se convierten en las cabezas del clan y de su negocio. Tan comunes se han convertido estos matrimonios de conveniencia y adopciones -aunque no dudamos de que las parejas se quieran de verdad-, que ya tienen su propia palabra para nombrarlos: “mukoyoshi”, que literalmente significa “adopción de un yerno”.

Según parece, la unión de estas parejas no puede ni debe ser estrictamente profesional, ya que si la relación se rompe las empresas familiares podrían ser destruidas.

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