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La celebración de San Valentín en Japón

9/02/16 | +Asia

San Valentín es ese día en donde los más románticos preparan grandes sorpresas para sus parejas, regalos y una de esas cenas románticas con velas. Sin embargo, también es el día de los que opinan que se trata de “una fiesta comercial”, “una fiesta ideada para el consumismo” o, simplemente, argumentan que no lo celebran ya que “prefieren comprarle a su pareja un regalo cualquier otro día del año”; y la pareja sigue esperando a que finalmente algún día cumpla su palabra…

Actualmente esta celebración es claramente un producto comercial que, seguro, mejoran la economía de nuestras tiendas castigadas por la crisis… Pero no siempre ha sido así, y para saberlo tenemos que remontarnos hasta los orígenes. Para no extendernos mucho en cuestiones históricas y religiosas, San Valentín era una costumbre pagana europea que finalmente fue adaptada por la Iglesia Católica con la finalidad de facilitar las conversiones, algo que la iglesia hizo de muchas otras fiestas paganas, designándolo como Día de San Valentín, patrón de los enamorados.

Gracias a la adaptación de la Iglesia Católica Romana, la “fiesta” se extendió por gran cantidad de países, tanto en Europa como en América de forma principal. Se piensa que no fue hasta 1842 cuando la celebración tomó connotaciones más o menos comerciales: Esther A. Howland comenzó a vender las primeras tarjetas postales masivas de San Valentín, conocidas como valentines, en las colonias británicas. Se incluían corazones y cupidos, y normalmente los enamorados se regalaban estas postales junto a una rosa.

San Valentín en Japón

Obviamente los comerciantes comenzaron a darse cuenta de que podían vender cierto tipo de productos con motivo del Día de San Valentín, especialmente productos pensados para los enamorados: postales, flores, cenas, viajes, etc. Así que no, aunque muchos piensan que se trata de una tradición reciente inventada por los grandes comercios para favorecer el consumismo, lo cierto es que la costumbre de regalar cosas en el Día de San Valentín es mucho más antigua de lo que la mayoría piensan.

Con el paso de las décadas, la tradición se fue amoldando a las comodidades de la gente y a una sociedad cada vez más acomodada. Cada vez este día tenía más connotaciones comerciales y, como en Europa no somos tontos, la tradición regresó de América favoreciendo la compra de grandes regalos para las parejas. Una buena cena romántica en el restaurante de moda, o un fin de semana en un relajante centro de spa, son sólo algunos de los regalos actuales.

También está la clásica opción de la tarjeta, las rosas o, por supuesto, la caja de bombones. Y es que, en el día de San Valentín, en Occidente las floristerías y empresas de bombones hacen su agosto… ¿Cuál es el producto que triunfa en Japón? El chocolate. Tal es el caso, que se estima que el 50% de las ventas anuales de chocolate en Japón son durante este día.

Japón adapta la tradición a su manera

San Valentín en Japón

Aunque, como hemos visto, el Día de San Valentín (バレンタイン デー) o el Día de los Enamorados es una fiesta religiosa adaptada por la Iglesia Católica Romana, obviamente llega a Japón mucho después, ya con connotaciones comerciales, como muchas de las tradiciones consumistas que tenemos en Occidente. Se ha convertido en una fiesta tremendamente popular en el país.

Japón conoce esta fiesta ya con la tradición de regalar objetos a las parejas y, curiosamente, la conoce antes que nosotros. La “versión comercial” de San Valentín, la versión más consumista, llegó a España hace, relativamente, poco tiempo. En Japón lo hizo en los años 30, y fue de la mano de la compañía japonesa Morozoff Limited, con sede en Kobe. La campaña estaba enfocada a captar los potenciales clientes extranjeros que estaban en el país y conocían la tradición americana. Durante años la tradición pasó bastante desapercibida para los consumidores japoneses.

No fue hasta 1958 que una gran campaña de los grandes almacenes de Isetan causó auténtico revuelo entre los consumidores originarios del país y, en una sociedad mucho más moderna y occidentalizada, arraigo la tradición. Pero lo hizo de una forma totalmente diferente a como la conocemos en nuestro país. Durante el Día de San Valentín en Japón el auténtico protagonista es el chocolate, ni flores ni cenitas románticas… chocolate. Y hay que dejar claro que la fiesta, aquí, no solo está relacionada con los enamorados o las parejas, también afecta a las buenas amistades sin necesidad de relaciones amorosas.

El Día de San Valentín en Japón, en realidad, se compone de dos fiestas diferentes. Al igual que nosotros, se celebra el 14 de febrero, pero además se celebra el White Day (el 14 de marzo). Una fiesta no se entiende sin la otra, y además están ciertamente conectadas.

Según la costumbre japonesa, el Día de San Valentín está reservado para que, y esto es importante, sólo las chicas regalen chocolate a las personas importantes para ellas. Como hemos dicho anteriormente, no sólo a su novio o al chico que le gusta, también a buenos amigos, familiares o, incluso, el vecino de toda la vida que te ha prestado su ayuda en un momento puntual. Para no dar lugar a malas interpretaciones (esto siempre pasa), existen en Japón varios tipos de chocolates, cada uno con un significado diferente (y un precio diferente).

San Valentín en Japón

Giri-choko (義理チョコ) – se trata de un chocolate “obligatorio” (aunque realmente no lo sea) generalmente de marcas baratas, destinado a ser regalado a familiares, compañeros de clase o de trabajo, y suele ser un regalo sin ningún tipo de connotación… Es la tradición y se hace.

Tomo-choko (友チョコ) – es el chocolate de marcas de valor medio que las chicas regalan a sus amigos sinceros, incluso llegan a intercambiarse entre chicas y chicas. Su significado es afectivo, pero sólo de amistad.

Honmei-choko (本命チョコ) – es el chocolate más caro y, por supuesto, si recibes uno de estos es porque la chica sí está interesada en ser tu pareja y básicamente se está declarando. También se regala al novio o marido, suelen tener formas o incluso pueden estar preparados de forma personal.

Fami-choko (ファミチョコ) – es el chocolate preferible que se regala a los miembros de la familia. Su precio es bajo-medio y pueden regalarse a padres, madres, hijos e hijas, hermanos y hermanas, etc.

Sewa-choko (世話チョコ) – es un tipo de chocolate que las mujeres regalan a personas que les han hecho algún favor, profesores, etc.

Estos son sólo algunos de los ejemplos de los tipos de chocolates para el Día de San Valentín en Japón, aunque las calles se llenan de muchos otros tipos de chocolates, incluso en tiendas y puestos improvisados y provisionales.

La extensión de San Valentín, el White Day

Como os decíamos anteriormente, la tradición contempla en Japón el White Day (ホワイトデー), complementario al Día de San Valentín e introducido en los años 70. Como os podéis imaginar, esta vez son los hombres quienes toman el relevo el 14 de marzo, aunque en esta ocasión lo tienen mucho más fácil, ya que sólo deben responder a las mujeres que les han regalado chocolate.

En este ocasión el chocolate también tiene gran protagonismo, pero los hombres suelen ser más espléndidos. Tradicionalmente los hombres suelen regalar chocolate (generalmente blanco, símbolo de la pureza – de ahí el nombre) mucho más caro a las chicas que el mes anterior les han comprado cualquier tipo de chocolate, ya sea el de amistad o el de amor.

San Valentín en Japón

Si un hombre corresponde el chocolate sin aumentar significativamente el valor del regalo previamente hecho por parte de la chica en el Día de San Valentín, entonces significa que este no corresponde los sentimientos de la mujer (en el caso del Honmei-choko).

Durante el White Day la tradición del chocolate se conserva medianamente (con las mismas categorías vistas), pues los hombres también suelen comprar joyas, ropa y otros tipos de productos a las mujeres.

De esta forma, se regala mucha menos cantidad de chocolate. Probablemente el chocolate obligatorio o de cortesía no existe, y sólo se hacen regalos a los buenos amigos y a las parejas o pretendientas. Es decir, los hombres regalan menos cantidad, pero son más selectivos y generosos.

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