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La apuesta real más macabra: matar a 100 hombres usando una espada

9/02/17 | +Asia

Dicen que en la guerra no hay ganadores, no hay vencedores y vencidos, sólo quedan perdedores. Probablemente sea justo decir esto, pues en el momento en que se dispara un arma, en el momento en que las palabras dan paso a la guerra, es que todo lo demás, todo lo que consideramos más ético y cívico, ha fallado. Las guerras son cruentas, violentas, y no se hace ningún tipo de concesión al enemigo. 

En el mundo en el que vivimos existen varias guerras activas que, por mucho que algunos dirigentes se empeñen en ocultar, son muy reales y sus consecuencias también, no sólo en los países afectados, también en el resto del planeta. Pero si no queremos ver lo que actualmente sucede, en nuestra historia reciente la humanidad ha pasado por dos guerras mundiales cuyas consecuencias han marcado culturas, países y, por supuesto, la forma de actuar de todo el mundo.

La Segunda Guerra Mundial, que se desarrolló entre 1939 y 1945, probablemente sea el conflicto más famoso, en donde se enfrentaban los Aliados (China, Francia, Rusia, Reino Unido, Estados Unidos, etc) con las Potencias del Eje (Alemania, Japón, Italia , etc). Aunque obviamente el foco histórico que recuerda la gente es el relacionado con la Alemania Nazi de Adolf Hitler, y todos los crímenes producidos en el Holocausto, lo cierto es que la guerra fue igual de cruenta, o más, en el Océano Pacífico.

Masacre de Nanking - Wikimedia
Masacre de Nanking – Wikimedia

Cuando Japón dejó de centrarse sólo en su guerra con China, y atacó Pearl Harbor y otras posiciones importantes que los occidentales tenían en el Pacífico, gran parte del foco de la Segunda Guerra Mundial se centró en esta parte del mundo, la derrota y conquista del país asiático y de los territorios perdidos –todos sabemos cómo terminó-. Sin embargo, aunque sabemos la historia general, aunque conocemos las grandes batallas, sin duda desconocemos muchos otros pequeños detalles de la guerra igual de terribles y que permanecen ocultos para la mayoría.

Un buen ejemplo es lo que los japoneses conocían como Hyakunin-giri kyōsō (百人斬り競争), y que podemos traducir como competición por matar a 100 personas usando una espada. Muchos historiadores nipones, incluso, niegan la existencia de esta polémica competición, pero se conocen pruebas más que evidentes de su veracidad, demostrando no sólo que en tiempos de guerra las víctimas son inevitables, también demostrando que la humanidad es inexistente en estas contiendas.

Hyakunin-giri kyōsō es un concurso, una competición, en donde el último en llegar al objetivo es el perdedor. Surgió entre dos oficiales del ejército japonés que invadía China, poco antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial, y consistía en quién de los dos era capaz de matar a 100 personas con una espada. La historia de esta macabra apuesta apareció por primera vez publicada en una serie de artículos periodísticos japoneses en tiempos de guerra que, como era costumbre, intentaban adoctrinar a los ciudadanos y al resto de soldados. En estos artículos se destacaba el “heroico” asesinato de gran cantidad de chinos por dos oficiales japoneses.

Tropas japonesas en China - Wikimedia
Tropas japonesas en China – Wikimedia

Según los periódicos de la época, como el Osaka Mainichi Shimbun y el Tokyo Nichi Nichi Shimbun, estos dos oficiales del ejército nipón eran Toshiaki Mukai (向井敏明) y Tsuyoshi Noda (野田毅) y, aunque en su momento fueron famosos y conocidos entre los habitantes de Japón, la alegría no les duró mucho; ambos fueron ejecutados posteriormente por su participación en diferentes crímenes de guerra, incluyendo la citada apuesta. Y es que, al parecer, los soldados del ejército chino no eran su único objetivo, y aunque los periódicos de la época japoneses narraban estos asesinatos como luchas cuerpo a cuerpo con el enemigo, lo cierto es que la historia ha demostrado que muchos ajusticiados eran simples prisioneros indefensos.

Como ambos soldados llegaron a su objetivo durante una batalla, al final ninguno se llevó el mérito de haber ganado la apuesta, al ser imposible determinar quién lo había logrado antes. Declaraciones posteriores de los implicados, parecían asegurar que, en realidad, todo se había exagerado.

La polémica sobre el Hyakunin-giri kyōsō resurgió en los años 70, debido a diversos historiadores. Esto levantó nuevamente el foco sobre los crímenes de guerra cometidos por los japoneses durante la ocupación en China, y en particular la masacre de Nanking. Muchos historiadores nipones negaron lo ocurrido, y pretendían “borrarlo” de los libros.

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