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Inugami, el yōkai creado con hechicería Kojyutsu prohibida en la era Heian

25/07/16 | +Asia

El país nipón tiene una cultura muy tradicional, en donde lo viejo aún no se ha dejado de lado por lo nuevo. Es una cultura de fuertes creencias y que se siguen traspasando de generación en generación. Creencias, mitología y espíritus; algunos buenos, como los famosos espíritus japoneses de los árboles, los Kodamas, otros realmente temibles, como los Jikininki, humanos japoneses condenados a comer cadáveres, y otros que son sorprendentemente raros, como el Tenjoname, que se dedica a lamer los techos de las habitaciones.

Pero como en cualquier país de la época, Japón también albergaba entre el año 794 al 1185 o, en el Periodo Heian (Heian jidai, 平安時代), los denominados “hechiceros o brujos“, capaces de utilizar hechicería prohibida en la época. Os hablamos de la hechicería Kojyutsu, la cual fue prohibida en el Periodo Heian y con la que se podían crear yōkais.

Inugami

Como en la mayoría de países y culturas, el perro es visto en Japón como un animal de compañía cariñoso, intrépido y ágil, y que defiende con ferocidad a los enemigos de su amo. En la cultura popular japonesa el perro es considerado mágico, incluso dotándolo de habilidades como el habla, que perdieron en el transcurso del tiempo. Pero no es así en todo el mundo, ni siquiera en ciertas subculturas dentro de países desarrollados, como los Ainu, grupo étnico indígena de Hokkaidō y el norte de Honshu, que consideran al perro como un animal astuto, peligroso y humano.

El Inugami (犬神, “perro-dios”) es la manera de utilizar un espíritu de animales, originariamente el de un perro, para llevar a cabo acciones que podrían variar entre la venganza o la guardia a favor de su Inugami-mochi (犬神持ち, “poseedor de Inugami”). El Inugami es un yōkai perro que puede ser creado gracias a los métodos de la hechicería Kojyutsu; que consiste en enterrar a un perro hasta el cuello y dejarle comida cerca, pero sin que el animal pudiese llegar a ella. El amo del animal repite sin cesar que el sufrimiento que padece no es más grave que el que padece él y su familia. El perro muere de inanición y se le corta el cuello; esto hacía que el animal se convierta en un Inugami. El cuello se conserva como garantía de obediencia. Otro método consiste en encerrar una jauría de perros sin agua ni comida, con el objetivo de que se devoren entre ellos; el último en pie se le corta el cuello y es el Inugami.

Inugami

Estas dos formas son las más populares para crear un Inugami, sin embargo, leyendas más específicas relatan que una anciana que deseaba venganza enterró a su perro hasta el cuello y, repitiendo estas palabras, “si tienes alma, haz mi voluntad y te adoraré como a un dios“, cortó la cabeza del perro con una sierra de bambú y liberó al espíritu. El Inugami le obedeció, pero como castigo a su extrema crueldad, la embrujó.

Otra historia relata como un Inugami quiso volver a su cuerpo, pero al encontrarlo putrefacto e inservible, optó por poseer el cuerpo de su amo. Al parecer, el cuerpo poseído por un Inugami se cura de enfermedades y dolencias, pero adopta los comportamientos caninos del animal.

Inugami

En ciertos lugares de Japón los Inugami hacen el papel del Kitsune. Además, se cree que los Inugami-mochi serán agraciados con buena suerte y éxitos, pero serán rechazados por otras personas y les costará encontrar pareja. En la actualidad aún existe esta creencia y, en Shikoku, antes de celebrar una boda, las familias revisan el árbol genealógico del cónyuge para ver si entre sus antepasados hay alguno Inugami-mochi, con la finalidad de no involucrarse en la brujería.

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