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El famoso reloj de la familia Mikamo, el símbolo del infierno en la Tierra

26/05/17 | +Asia

Muy pocos relojes están considerados como símbolos en el mundo, aunque es cierto que existen algunos muy representativos y famosos; el reloj del Big Ben o el reloj de la noria de Yokohama son algunos ejemplos. Sin embargo, pocos pueden compararse en historia e importancia al conocido como reloj de la familia Mikamo, que incluso llegó a estar expuesto en las Naciones Unidas. Curiosamente este reloj es muy desconocido por la mayoría de las personas, pero detrás esconde una historia digna de una película, para desgracia de sus dueños originales.

El reloj de la familia Mikamo es el protagonista de una de las múltiples e interesantes historias de supervivientes de la guerra nuclear, supervivientes del único ataque con este tipo de artefactos explosivos masivos lanzados sobre población civil, lo que supuso el final de la Segunda Guerra Mundial. El Imperio de Japón se rindió ante los americanos cuando estos soltaron dos bombas atómicas sobre las ciudades de Hiroshima y Nagasaki, matando a decenas de miles de personas y borrando del mapa la mayoría de construcciones de dichas localizaciones.

Durante la mañana del 6 de agosto de 1945 Shinji Mikamo, que por aquel entonces era un joven de tan solo 19 años, trabajaba con su padre en el desmantelamiento de su propia casa. Tenían mala suerte: durante la guerra y la invasión americana el gobierno nipón ordenó crear grandes cortafuegos en ciudades como Hiroshima, para evitar que el fuego de los bombardeos se pudiera propagar y para que sirvieran como rutas de escape accesibles. Había que derribar viviendas de madera para ello, y su casa era una de las afectadas por estas órdenes. En aquella época no se preguntaba, se actuaba, así que la familia decidió desmantelar su casa.

Bomba nuclear

Mientras Shinji estaba sobre el tejado en aquella fatídica mañana, un destello cegador cubrió todo el cielo y, en cuestión de segundos, se escuchó un ruido ensordecedor. Se trataba de la explosión de Little Boy, la primera de las dos bombas atómicas lanzadas sobre territorio nipón. Años más tarde Shinji lo describiría como “el trueno más fuerte que jamás había oído. El sonido del universo en explosión”. La proximidad con la explosión provocó grandes daños a Shinji; sintió un dolor punzante por todo su cuerpo, como si un balde de agua hirviendo se hubiera derramado sobre él. Obviamente la explosión lo había quemado por completo.

Shinji se vio cubierto totalmente por los escombros de su casa pero, por suerte, su padre lo rescató. Las quemaduras de Shinji por todo su cuerpo eran tan graves, que en un momento debió arrastrarse junto a su padre para llegar hasta el punto de evacuación, en donde se lo llevaron a un hospital de campaña dejando a su padre atrás. Mientras intentaban ponerse a salvo, veían el camino cubierto de heridos graves pidiendo ayuda; era evidente que no todos podían salvarse de aquel infierno.

El joven estuvo en el hospital hasta finales de octubre y, cuando finalmente se vio recuperado, decidió volver a su barrio. Cuando llegó recibió la noticia de que su madre, gravemente enferma, y su hermano -un soldado en las Filipinas- habían muerto. No había información sobre el paradero de su padre, siendo uno de los desaparecidos de la explosión; lo más probable es que muriese de sus heridas. Reconoció su hogar únicamente por algunos objetos familiares que aparecían entre los restos, pero todo se había venido abajo. Se había quedado sin familia y sin hogar.

Bombardeo atómico sobre Hiroshima - Wikipedia
Enola Gay – Wikipedia

De pronto, entre los escombros, vio algo que le resultaba muy familiar. Se trataba de un reloj, el reloj de bolsillo de plata que siempre llevaba su padre y que conocía bien, pues era una herencia familiar. Tenía el cristal y las manijas destruidas, y en el momento de la explosión su cubierta fue quemada para siempre, pero sin duda era el reloj de su padre desaparecido en el bombardeo nuclear. Shinji nunca supo qué pasó con su padre y, en su memoria, donó el reloj a las Naciones Unidas.

Pronto se convirtió en un símbolo, un recuerdo del terrible suceso, con la esperanza de que nunca se volviera a repetir. El reloj de la familia Mikamo se exhibió durante varios años, sin embargo, fue robado de su vitrina. La vida de Shinji fue plena; se casó y tuvo hijos, quienes además le dieron nietos. Sin embargo, se escapó con su novia al ser rechazado por la familia de su mujer, quienes no querían tener ninguna relación con un hibakusha. Los supervivientes de las bombas atómicas fueron ampliamente rechazados por la sociedad durante décadas.

Aunque las manecillas del reloj de la familia Mikamo habían sido arrancadas por la explosión, el calor dejó impresa una hora en el dial que no se borrará nunca. Es la hora del infierno, del fin del mundo, del “universo en explosión”… las 08:15. Pese a todo, Shinji Mikamo siempre promovió la paz y en más de una ocasión perdonó a los estadounidenses de forma pública.

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