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El bosque de los suicidios: 10 cosas que seguro no sabías de Aokigahara

13/06/17 | +Asia

No es la primera vez que hablamos de Aokigahara (青木ヶ原), también conocido como el Mar de Árboles o, por desgracia, el “bosque de los suicidios”. Se trata de una de las zonas más conocidas del país del sol naciente, protagonista de un sin fin de leyendas en sus más de 35 km cuadrados ubicados al noroeste de la base del Monte Fuji, entre las prefecturas de Yamanashi y Shizuoka. Este lugar es conocido a nivel mundial ya que, en este bosque, se producen suicidios de forma constante. La mayoría de suicidios en Japón no se producen en las vías del tren, como la agente se piensa, y es más habitual el suicidio tranquilo y apartado intentando molestar lo menos posible… una conciencia muy japonesa a la hora de suicidarse.

Actualmente la media de suicidios es altísima en este bosque; prácticamente alguien se quita la vida cada tres o cuatro días. Es habitual que los vecinos de pueblos cercanos vean a gente aventurarse en el bosque para nunca más regresar, y hay quien ha convencido a algún suicida de que no tomase esa decisión extrema en el último momento. La entrada al bosque no está prohibida, por lo que aventurarse en él podría ser una mala experiencia para cualquiera, y más si desconoce la desgraciada realidad de este paraje. Son muchos los aspectos que no conocemos del “bosque de los suicidios“, y que pasan totalmente desapercibidos por aquellos a los que sólo les interesa la historia básica del entorno. Estas son 10 cosas que seguro no sabías de Aokigahara, pero que los japoneses conocen muy bien:

1 – Las cifras de fallecidos de Aokigahara son tremendamente variables, pues en ocasiones se encuentran cuerpos de hace años. Se piensa que, de media, son 100 las muertes al año que se producen en este bosque por suicidio, sólo por detrás del Golden Gate según algunos datos.

Bosque de Aokigahara - Wikimedia/国土情報ウェブマッピングシステム
Bosque de Aokigahara – Wikimedia/国土情報ウェブマッピングシステム

2 – Aokigahara no es más que el resultado de un elemento cultural de Japón; en el país los suicidios son habituales en su historia. Ojo, esto no quiere decir que los japoneses están predestinados a suicidarse, como apuntan algunos. Al contrario de lo que se piensa, la mayoría están relacionados con enfermedades degenerativas, la vejez… son pocos los suicidas por asuntos amorosos o laborales, aunque por supuesto existen.

3 – Los alrededores del bosque están altamente vigilados para evitar los suicidios, y las patrullas y las cámaras de seguridad han aumentado en la zona en los últimos años. Los caminos del bosque están repletos de carteles y letreros que intentan animar a los suicidas y evitar que cumplan con su macabro objetivo.

4 – Es un bosque en donde el misterio es pan de cada día. Se trata de un bosque muy sinuoso en donde la vida silvestre es escasa debido a sus características, lo que lo convierte en un lugar propicio para leyendas y cuentos locales. Su campo magnético, además, impide que los que se adentran en dicha zona puedan pedir ayuda por medio de llamadas telefónicas.

5 – Ni pistolas ni cuchillos. La forma más habitual de suicidio en Aokigahara es el ahorcamiento, generalmente ayudándose con algún árbol del bosque. El segundo método más usado es el envenenamiento, generalmente por una sobredosis de drogas. Los suicidas suelen dejar cintas para recordar el camino del bosque si se arrepienten o, incluso, para que las autoridades encuentren sus cuerpos fácilmente.

6 – Aunque el bosque se popularizó en los años 60 gracias a libros que hablaban sobre el tema, lo cierto es que existe una tradición de muerte de cientos de años. Suicidios y abandono de personas mayores eran, supuestamente, habituales en Aokigahara hace cientos de años, aunque no son pocos los que tachan estas informaciones de mitos.

Bosque de Aokigahara - Flickr/Ajari
Bosque de Aokigahara – Flickr/Ajari

7 – Estaría repleto de espíritus o yūreis de aquellos abandonados o suicidados en el bosque, quienes persiguen a todos aquellos turistas que se acercan a las inmediaciones. Atormentan a los visitantes y atraen a los que se ven sumergidos en una enorme tristeza. Son muchas las historias de apariciones.

8 – Se realizan búsquedas anuales de cuerpos desde los años 70. Policía y voluntarios de la zona peinan el bosque cada año para rescatar los enseres y los cuerpos de quienes no han visto otra salida que el suicidio. Son por tanto patrullas para recuperar restos, no para evitar los suicidios. El gobierno japonés no quiere revelar cuántos fallecidos son encontrados cada año.

9 – Se permite acampar en el bosque, pero como nadie querría hacer esto de forma voluntaria en dicho lugar, se piensa que todos aquellos que acampan en Aokigahara son personas indecisas que se lo piensan, incluso, durante días interminables. Muchos se van, mientras que otros entrar en el bosque para no volver.

10 – Los habitantes locales lamentan que este maravilloso entorno natural no sea conocido por sus virtudes. Los turistas pueden disfrutar de magníficas vistas del Monte Fuji, árboles con más de 300 años, formaciones de lava, cuevas de hielo, etc. Sin embargo, es habitual que visitando estos lugares, y si te sales un poco del camino marcado, puedas encontrarte con algún cadáver inesperado. Por lo menos restos óseos y otros enseres.

Imagen inicial: Flickr/Ajari

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