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¿Crees que en España el despido es malo? Así es la sala del destierro japonesa

1/12/17 | +Asia

Japón es visto fuera de sus fronteras como un país misterioso en donde hay rasgos muy curiosos que lo definen. Dos de estos rasgos que es una sociedad en donde lo inusual se toma como algo normal y en que sus ciudadanos son tremendamente respetuosos entre los mismos. Tal vez por esto nos sorprenda la forma de despedir que tienen algunas empresas niponas, tanto por ser tremendamente inusual como irrespetuosa. ¿Crees que en España el despido es malo? Espera a ver las salas del destierro.

Algunas empresas japonesas han ideado una extraña política de despido. Si un empleado va a ser despedido, la empresa y su empleador le comunica al empleado que debe cambiar su puesto habitual para una sala especial, la sala del destierro. En esta sala el empleado es enviado a realizar tareas que no tienen utilidad, o que son tremendamente aburridas. Una de estas tareas, por ejemplo, puede ser pedir al empleado tan solo mirar un monitor de televisión fijamente durante 10 horas.

Despido

Básicamente es un espacio para que un trabajador muera de aburrimiento. Esta práctica, que no es reconocida en el país nipón, es más común de lo que se piensa. Los empleados enviados a estas salas, con el tiempo se aburren tanto que renuncian voluntariamente y, por lo tanto, ya no tienen derecho a los beneficios económicos del despido.

Estas salas se hicieron famosas hace algunos años debido a la historia de un empleado que pasó un largo tiempo en ella. Shusaku Tani, que por aquel entonces tenía unos 50 años, trabajaba en una importante compañía japonesa. Cada día, y por más de dos años, llegaba a su trabajo y se metía en una sala pequeña en donde pasaba la jornada laboral leyendo o navegando por la red. Finalmente realizaba un informe con lo que había hecho y volvía a casa.

Despido

Esta importante compañía podía despedir legalmente al empleado, pero la cultura del despido no está bien vista en el país, sobre todo con empleados antiguos y en grandes empresas. Shusaku Tani tenía una antigüedad de 32 años en la empresa, y cuando la evolución de la sociedad hizo que su trabajo no se necesitase, la compañía le ofreció una jubilación anticipada. Él no aceptó, y fue enviada a una sala en donde convivía con 40 personas con una situación similar. ¿Tú qué harías, aguantar en este tipo de salas o renunciar al trabajo?

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