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Chupar pomos o lamer ojos; descubre las actividades sexuales más bizarras

24/03/17 | +Asia

Lo cierto es que en lo referente a las prácticas sexuales sabemos que no hay nada escrito, y menos en Asia, en donde encontramos algunas de las prácticas más extrañas e inesperadas. Muchas de ellas podrían sonarnos a chiste, pero lo cierto es que son muy reales; aunque por supuesto desconocemos dónde está la línea entre práctica sexual extraña o peculiar, y las consideradas como parafilias. Y es que para tener la categoría de parafilia debe tener algún tipo de componente perjudicial y enfermizo, y probablemente nuestros siguientes casos no lo tengan, aunque son prácticas tremendamente extrañas.

Como es habitual en este tipo de prácticas sexuales o parafilias, sería injusto pensar que son prácticas muy extendidas y que son habituales en Asia o, más concretamente, en Japón. Es cierto que algunas de ellas tienen su origen, o al menos se practican de forma importante, en dicho territorio, sin embargo no están para nada extendidas a toda la sociedad. Son más bien prácticas selectivas, que usan muy pocas personas. ¿Queréis conocer algunas de las actividades sexuales más bizarras del país del sol naciente? Pues atento:

Sexo con tentáculos

Sexo con tentáculos

Esta quizás más que una parafilia es uno de los fetiches más conocidos del país del sol naciente. El sexo con tentáculos, o con monstruos que incluyen tentáculos, es bastante seguido en Japón. Tanto en producciones hentai -anime para adultos-, como en películas para adultos de imagen real. Y no os creáis que es algo nuevo cuyo origen es Internet, existen películas desde hace décadas con esta temática. Es más, obras de arte de hace cientos de años muestran a mujeres teniendo relaciones con tentáculos, así que podemos decir que esta “parafilia” viene de lejos en Japón. Las más destacadas son, sin duda, algunas películas de imagen real de hace 30 o 40 años. Hilarantes… Un clásico entre las parafilias niponas.

Kokigami; disfrazar el miembro masculino

Aquí tenemos una de las prácticas más peculiares, divertidas y, por supuesto, inimaginables. Y es que no a todo el mundo le puede resultar placentero disfrazar el miembro masculino… “Koki” es un pañuelo japonés, mientras que “gami” es papel. Ambas palabras forman un término por el que se le reconoce a una práctica sexual que consiste en colocar en el pene un disfraz hecho de papel y telas. Pueden ser elementos de diferentes colores, igual que un papel de regalo; el regalo se ofrece a la persona amada. Sí, es básicamente un regalo, un juego que esperemos no muchos se tomen demasiado en serio.

Genki Genki

Genki Genki; utilizando insectos

Si lo anterior ya era raro, esto te sorprenderá. Básicamente el Genki Genki japonés es, en realidad, la parafilia conocida como formicofilia. Puede ser considerado una forma de zoofilia, y consiste en personas cuyas actividades sexuales se ven potenciadas gracias a la utilización de pequeños insectos. Insectos pequeños puede recorrer el miembro masculino o los órganos genitales femeninos, dando placer a las personas. En una frase, el objetivo de Genki Genki es la obtención de placer sexual mediante el contacto con animales pequeños. Desde hormigas o cucarachas, hasta babosas y caracoles.

Chupar pomos de puertas

Desconocemos por qué esta práctica sexual se volvió tan seguida, ya que además de ser extraña es ciertamente asquerosa e insalubre. De hecho, el origen de esta práctica que consiste principalmente en chicas jóvenes lamiendo y chupando pomos de puertas de forma sensual, es una obra artística japonesa que se publicitó bajo el nombre de “Doorknob girls” –de hecho hay libros a la venta sobre esta rama del arte. La obra se convirtió en un viral y una cosa llevó a la otra, hasta convertirse en una de las parafilias más conocidas de los últimos años en Japón. Esta es, por tanto, una práctica bastante moderna, de la que no se encuentran orígenes de forma cultural. La carga sexual de la obra y del movimiento posterior fue tan evidente, que incluso se realizó uno de esos extraños programas japoneses. Es un buen ejemplo de la costumbre japonesa de sexualizarlo todo, ya que en sí una puerta no puede ser considerado como un objeto sexual.

Oculolinctus

Oculolinctus, lamer los ojos

Pase lo de imaginar sexo con tentáculos o lo de chupar los pomos de las puertas… son cosas raras, pero evidentemente no haces daño a un tercero. Pero lo de lamer ojos ajenos o, en su defecto, tocarlos, ya es pasarse un poco. Se llama oculolinctus, y es una de las prácticas sexuales más recientes del país del sol naciente, de hecho se originó o se popularizó durante esta década. Imaginate que tu pareja se lanza hacia tu ojo y empieza a lamerlo con la lengua, pues de eso se trata esta práctica. Los expertos han puesto el grito en el cielo, ya que además de poder provocar irritación y conjuntivitis, hay intercambio de fluidos y es posible el contagio de enfermedades como el herpes. En la lengua tenemos bacterias que pueden causar muchos daños en los ojos, terminando en una ceguera en los casos más extremos.

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