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Chiune Sugihara: el Oskar Schindler japonés que salvó a 6.000 judíos

11/08/17 | +Asia

Justos entre las Naciones es una distinción que, tras la constitución del Estado de Israel y una ley de 1953, sirve para honrar a todos esos héroes del Holocausto. Personas que, sin tener motivos y arriesgando sus vidas, profesiones y familia, decidieron prestar ayuda de manera altruista y singular a las víctimas judías del nazismo. Todos ellos sin ascendencia judía, pero que decidieron actuar ante la tremenda represión y violencia del régimen nacionalsocialista del Tercer Reich alemán en la Segunda Guerra Mundial. Probablemente el más famoso de todos ellos fue Oskar Schindler, un empresario alemán que salvó de la muerte a miles de judíos, gracias a la película La lista de Schindler de Steven Spielberg.

No fue el único héroe del Holocausto, nombre por el que conocemos al genocidio de millones de judíos, homosexuales, eslavos, discapacitados o gitanos, entre otros grupos sociales. Torturados y asesinados por las tropas alemanas por orden de Hitler en la Segunda Guerra Mundial. Lo que la Alemania nazi denominó “solución final”, en realidad se convirtió en el peor crimen vivido en la humanidad. Existen otras personas que arriesgaron sus vidas por ayudar a los demás, como el japonés Chiune Sugihara. Sugihara, de hecho, salvó a más de 6.000 judíos.

Después de una exitosa carrera política, en 1939 Chiune Sugihara se convirtió en vicecónsul del consulado japonés en Kaunas, Lituania. Durante varios años este político hizo las veces de espía, como gran parte de los hombres destinados fuera de su país antes y durante la Segunda Guerra Mundial. Era parte de las operaciones de la inteligencia japonesa-polaca, con el objetivo de analizar los movimientos de Hitler contra los soviéticos.

Monumento a Chiune Sugihara
Monumento a Chiune Sugihara en Japón

La Unión Soviética ocupó Lituania en 1940, por lo que muchos refugiados judíos de Lituania intentaron adquirir visados para diferentes países y alejarse de la contienda, sabiendo que su futuro era realmente incierto si se quedaban en zona de guerra. El consulado japonés en Kaunas era uno de los pocos del país que podían ayudar a los refugiados, sin embargo y aunque la política de Japón con los judíos era de neutralidad, se endurecieron mucho los visados. Estos sólo eran expedidos a los que cumplían unos duros requisitos de inmigración; pese a que una invasión alemana de Lituania estaba a las puertas.

Chiune Sugihara advirtió de esta peculiaridad de los refugiados lituanos a su ministerio en Japón hasta en tres ocasiones, al menos de forma pública, y este sólo le respondía que debían cumplir las normas establecidas. Sabiendo que de esta forma no podía ayudar a los refugiados, y tras consultarlo con su familia, Sugihara comenzó a conceder visados a judíos polacos y lituanos sin tener en cuenta los requisitos impuestos desde Japón. Concedía visados de tránsito de 10 días a Japón, y también negoció con los soviéticos otras vías de escape por medio del ferrocarril transiberiano.

Era el año 1940. El 22 de junio de 1941 los alemanes ocuparon Lituania, siendo recibidos por muchos nacionalistas del país como héroes, y persiguiendo a los judíos que no pudieron escapar. Según testigos, Sugihara pasaba entre 18 y 20 horas escribiendo los visados a mano, antes de que se cerrase el consulado. Otros testigos afirman que este japonés, en su marcha, tiraba visados por completar desde las ventanillas del tren. Se estima que salvó de la muerte a unos 6000 judíos, aunque pudieron ser muchos más, ya que un visado para un padre le permitía escapar con toda su familia.

En la ciudad japonesa de Kobe se estableció una gran comunidad judía gracias, en parte, a los refugiados de Chiune Sugihara, que llegaron a Japón por medio de la Unión Soviética.

Tras varios destinos políticos y tras permanecer en un campo de prisioneros soviético durante 18 meses con su familia, en 1946 Chiune Sugihara fue liberado y volvió a Japón. En 1947 el Ministerio de Exteriores de Japón le ordenó que renunciara a su cargo, supuestamente y según su familia, por incumplir las órdenes durante la guerra. No fue hasta 2006 que el gobierno japonés reconoció la figura de este político, y calificó su actitud de valiente.

Chiune Sugihara fue entrevistado debido a sus acciones, y utilizó un proverbio de los samuráis para explicar por qué ignoró las órdenes de su país y decidió salvar a tantos judíos: “un buen cazador no puede matar a un pájaro cuando este vuela hacia él en busca de refugio”.

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