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Así fue la terrible experiencia de la familia Simpson en un programa japonés

19/04/17 | +Asia

Han pasado 30 años desde la primera emisión de ‘Los Simpson’, motivo por el que hoy se celebra el Día Mundial de ‘Los Simpson’, licencia que ya ha emitido más de 600 episodios en Antena 3. Festejamos este día recordando la visita de la famosa familia a Japón.

No vamos a decir que en muchos programas nipones torturan a sus participantes, pero sí se lo hacen pasar muy mal. El resultado son programas muy divertidos, como hemos visto recientemente, pero también peligrosos para la salud física y mental de sus participantes.

Tan conocidos son este tipo de programas japoneses -los que se lo hacen pasar muy mal a sus participantes- que hasta la serie estadounidense de comedia ‘Los Simpson‘ realizaron un homenaje a los mismos en uno de sus episodios. En el vigésimo tercer capítulo de la décima temporada de ‘Los Simpson’, titulado ‘Treinta minutos sobre Tokio‘, la familia más conocida de la televisión viaja hasta el país del sol naciente. Sí, el título del episodio es un homenaje a la película clásica ‘Treinta segundos sobre Tokio’.

No era su destino principal, de hecho fue una carambola del aeropuerto, pero si querían irse de vacaciones no podían elegir el destino. Así que al ver que los Flanders querían viajar a Japón, Homer no dudó en quitarles el sitio en el avión. Ya en Japón y en su hotel, el episodio es una constante de tópicos divertidos sobre el país: la fábrica de Hello Kitty, un inodoro de alta tecnología con espectáculo acuático y cámara incorporada, un programa nipón de superhéroes que provoca ataques epilépticosen clara referencia a ‘Pokémon’– o, incluso, la aparición de una de las famosas sandías cuadradas niponas.

Los Simpson

En un campeonato de sumo, por error, Homer lanza por los aires al Emperador Akihito, una ofensa imperdonable en la cultura nipona. Homer y Bart terminan en la cárcel, en donde la experiencia japonesa se amplifica pudiendo realizar una pintura con acuarelas, comer sushi, realizar una obra de teatro kabuki y siendo atendidos por geishas. Marge paga la fianza de los dos, sin embargo, los últimos diez mil yenes de la familia se van volando, y ya no tienen presupuesto para comprarse el billete de vuelta a Springfield. Tras pasar por un trabajo temporal, Pescados y Mariscos Osaka, Marge decide apuntar a su familia a un concurso de la televisión: “El reto de la sonrisa feliz y el sueño familiar“.

Una terrible experiencia en la televisión japonesa

Lo que parecía un simple programa de pequeños retos se convierte en todo un infierno. Ya lo advirtió el presentador; en los programas occidentales se premia el conocimiento, mientras que en los japoneses castigan la ignorancia. Obviamente se trata de una exageración, una excusa para que la familia Simpson pase por una serie de pruebas que rozan la tortura. La familia debe elegir entre tres categorías del concurso: “¡Oh, eso duele!”, “¿Por qué me están haciendo esto?” y “¡Por favor, prefiero morir!”.

“¡Oh, eso duele!” es la primera opción de Marge. Homer es apartado de la familia y vestido con un traje de cerdito. Lo cuelgan de lo alto de las instalaciones y, con los ojos tapados, el resto de la familia aporrea a Homer como si de una piñata se tratase. Mientras el presentador anima a la familia a propinar golpes más duros, el público se ríe sin parar.

Los Simpson

Acto seguido Homer es subido a lo alto de lo que parece ser la Torre de Tokio, uno de los lugares más conocidos de la ciudad nipona, para que actúe de pararrayos. Esta parte del programa estaba siendo vista por sus amigos de la Taberna de Moe. Homer logra sobrevivir y volver con su familia al programa, en donde les espera la última prueba.

Los Simpson

Ya pueden disfrutar de sus billetes para regresar a casa, pero se encuentran en lo alto de un volcán japonés. La crueldad, nuevamente, provoca carcajadas entre los miembros del público. Trabajando en equipo la familia logra recoger los billetes, pero finalmente el puente elevado termina por romperse y caen al centro del volcán. La lava en realidad era naranjada, y terminan en el plató del programa por medio de una trampilla. Consiguen sus billetes de regreso a casa, no sin sufrimiento.

Los Simpson

Homer echa en cara el comportamiento de los programas japoneses con sus concursantes y, aunque sus palabras parecen tener efecto, no pasa mucho tiempo en ver cómo una pareja canadiense de concursantes es bombardeada con escorpiones.

La experiencia de la familia Simpson podría ser una exageración, pero lo cierto es que no se quedan lejos de las barbaridades que hemos visto en la televisión nipona.

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