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5 errores comunes que la gente comete sobre las geisha

20/04/17 | +Asia

Son un símbolo de Japón, probablemente uno de los trabajos más reconocidos de la tradición nipona junto a los samuráis. Pese a esto, las geisha son las que más sufren los típicos tópicos de la sociedad y, en realidad, son grandes desconocidas para la mayoría de personas occidentales. Existen muchos mitos sobre estas artistas tradicionales japonesas, cuya vocación estaba perfeccionada durante decenas de años. En este artículo hablaremos de los 5 errores más comunes que la mayoría de personas cometen sobre las geisha (芸者), y que quizás los mitos y obras artísticas han potenciado, pese a ser falsos.

Las geisha no son prostitutas

No, las geisha no eran prostitutas, al menos en su mayoría. Es posible que algunas lo fueran, mientras que otras no, pero la palabra geisha no debe ser confundida o sinónimo de la palabra prostituta. Este mito se creó después de la Segunda Guerra Mundial, cuando soldados americanos tenían relaciones sexuales con mujeres niponas. Estas mujeres se maquillaban y vestían como las geisha -obviamente era un estilo refinado y con clase-, incluso se hacían llamar geisha, pero en realidad no lo eran y simplemente las imitaban. Eran en su mayoría artistas con años de estudio y práctica.

No todas las geisha eran mujeres

Geisha - Pixabay

Aunque obviamente la palabra geisha está directamente relacionado con las mujeres, lo cierto es que las geisha no siempre fueron mujeres. De hecho, su origen procede de hombres que se hacían llamar taikomochi; los mismos llevaron a cabo gran cantidad de funciones durante siglos: desde entretener al daimyo de turno como bufones, hasta realizar espectáculos de baile y canto. Su apogeo llegó a mediados del siglo XVIII, en donde trabajaban más de 500 “geisha masculinas” en Japón. Con la llegada de más mujeres, los hombres fueron dejando este trabajo a un lado, convirtiéndose en otro tipo de artistas.

Nadie se convertía en una geisha de la noche a la mañana

Quizás por ese error de pensar que las geisha eran simplemente prostitutas de clase alta, muchos creen que para convertirse en geisha sólo hacía falta comprarse un kimono, maquillarse como ellas y comenzar a trabajar de esta profesión. No, todas ellas tenían que pasar por un largo y extenso entrenamiento, cuyo aprendizaje podría comenzar a los 3 años y durar hasta bien entrada la veintena. Tenían que aprender artes escénicas, el arte del ikebana, caligrafía y, por supuesto, refinado de modales y técnicas de conversación. También aprendían a maquillarse y a peinarse.

Las geisha no estaban sometidas por los hombres

De hecho a las geisha se les permitía hablar y mezclarse en conversaciones con los hombres en las que, por supuesto, sus mujeres nunca lo harían. Generalmente las casas de geisha estaban controladas por otras mujeres, probablemente geisha de mayor edad y con mucha experiencia. Cuando las geisha pagaban sus deudas, se convertían en independientes, pero pagaban cierta cantidad a su “casa” por el patrocinio. Sin embargo, a los hombres no se les permitía tomar decisiones en nombre de las geisha, algo muy extraño para la época. De hecho, eran de las pocas mujeres que tenían su propio salario e independencia.

No todas eran jóvenes y bellas

Nuevamente por ser asociadas a la prostitución de lujo de forma errónea, todos piensan en las geisha como mujeres jóvenes y bellas. Es un error, ya que como hemos dicho estas mujeres eran instruidas desde pequeñas con un único objetivo: el de ser una geisha y, obviamente, lo eran durante la mayor parte de su vida. De hecho, una geisha mayor era sinónimo de una técnica más refinada en sus labores artísticas. Cuando las geisha eran ya muy mayores, generalmente enseñaban a las aprendices más jóvenes o maiko (舞妓). Muchas geisha mayores abrían también su propia casa de artistas.

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