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5 alocadas costumbres de Japón que en realidad son culpa de los occidentales

8/05/17 | +Asia

Está claro que la cultura japonesa es totalmente diferente a la nuestra, y quizás por ello hay tantos fans de la misma a lo largo de todo el mundo; Japón ofrece algo único que no muchos países tienen. Sin embargo, es cierto que muchas de sus peculiaridades nos parecen muy extrañas e, incluso, hasta absurdas e impensables en Occidente. Resulta curioso que muchas de estas peculiaridades son, en realidad, causa directa o indirecta de su relación histórica con los occidentales. Sí, muchas de las costumbres más raras de los habitantes del país del sol naciente son, por unos u otros motivos, culpa nuestra. 

El consumismo extremo

Akihabara, Tokio

Todos sabemos, y si no lo sabéis os lo decimos ahora, que en Japón exista una cultura del consumismo muy marcada y arraigada. Esto es mucho más evidente en industrias como la tecnológica, en donde los nipones siempre están puestos en la última moda en móviles, métodos de entretenimiento, etc. Sin embargo, lo cierto es que la cultura tradicional japonesa difiere totalmente de este método de pensar, y los comerciantes a menudo eran el peldaño inferior de la sociedad. Japón históricamente se cerró al exterior comercialmente en varias épocas, declinó el avance armamentístico, y en general la sociedad vivía de forma humilde. En 1853 el comodoro estadounidense Matthew Perry dio un ultimátum a Japón: o se abría al comercio con el resto del mundo o, básicamente, sería arrasada. Por aquel entonces el país no era la potencia militar de décadas después, así que aceptaron. Japón pasó de ser un país prácticamente feudal, a ser una de las mayores potencias de industrialización. Primero en industria militar, con la que conquistaron media Asia, y tras la WWII los americanos enfocaron esa industria a la electrónica de consumo.

Godzilla y el gusto por los monstruos gigantes

Godzilla Resurgence

Godzilla es el kaiju más conocido, sin embargo, detrás de esta figura hay una industria muy curiosa y peculiar, la de los monstruos gigantes. Algunas de las series más importantes -muchas ciertamente ridículas- de la televisión japonesa están englobadas en este género de las criaturas o monstruos gigantes. Destacan creaciones como Rodan, Gamera y Mothra. Estas licencias, que en muchos casos parecen creadas por inexpertos en el cine, son en realidad culpa nuestra. La mayor parte de estas criaturas, incluyendo a Godzilla, tienen su origen en extrañas mutaciones provocadas por el armamento nuclear. No es difícil pensar por qué a los creadores de estas criaturas se les ocurrió esta idea: Japón es el único país en el que se utilizaron armas nucleares en ciudades, contra población, fauna y flora real. Godzilla es, básicamente, una creación de la guerra nuclear.

El porno con tentáculos

Sexo con tentáculos

¿Cómo es posible que esto también sea culpa de Occidente? Pues lo es, al menos en parte. En la cultura japonesa tradicional, los desnudos y las escenas de sexo no estaban tan mal vistas como ahora. De hecho, es bastante común ver este tipo de escenas, de todo tipo y gustos, en obras artísticas con cientos o miles de años. La pornografía era un género más común en las obras artísticas de lo que podría parecer. En el siglo XIX la moralidad occidental comenzó a llegar al país del sol naciente, y fue cuando el gobierno nipón cambió algunas costumbres para mostrarse como un país moderno y civilizado a ojos de los occidentales. Terminó con prácticas habituales como la desnudez pública y, especialmente tras la Segunda Guerra Mundial y la ocupación americana, estas obras artísticas recibieron un gran revés. Se promulgaron algunas leyes, como la que permitía imágenes de sexo pero sólo si no había ni rastro de los genitales masculinos. Por este motivo se comenzó a pixelar todas las escenas en donde aparecían “miembros”. En un alarde de originalidad -aunque ya se veía en algunas obras artísticas del pasado- para evitar la censura, los productores japoneses comenzaron a realizar películas en donde las mujeres tenían relaciones con tentáculos. Al no ser genitales masculinos, esta ley no podía actuar contra las imágenes.

La obsesión por las braguitas

Braguitas - Pixabay

Es un fetichismo bastante habitual en Japón, las braguitas. No es la primera vez que hablamos de algún pervertido con esta obsesión, pero además este fetichismo está tan mediatizado en la sociedad nipona, que hasta existen videojuegos en donde sólo controlamos ropa interior femenina. Por este motivo se expandieron leyendas sobre máquinas expendedoras que venden bragas de mujer usadas, o un sinfín de variaciones de la historia. ¿Por qué es nuestra culpa? Sencillamente porque, hasta nuestra llegada a Japón, en el país no conocían las bragas. Las mujeres japonesas no usaban tradicionalmente ropa interior antes de la década de 1930, aproximadamente y, en los años 50 la cultura occidental impregnó Japón para bien y para mal. Esto incluía el estilo de ropa occidental y, por supuesto, la ropa interior. Las primeras mujeres en llevarlas eran mayormente prostitutas, y la prenda tomó rápidamente una connotación sexual que no tenía en otros países, incluso después de que se introdujese como una prenda habitual para cualquier tipo de mujer.

Matarse a trabajar (literalmente)

Japonés trabajando - Pixabay

Los japoneses se matan a trabajar, y no hablamos en sentido figurado, sino en sentido totalmente literal. El problema del karoshi es importante en Japón; personas que mueren en sus puestos de trabajo tras jornadas laborales interminables. Es tan común este suceso -algunas asociaciones indican hasta miles de muertes al año por este motivo-, que hasta seguros de vida tienen en cuenta estos fallecimientos para pagar las prestaciones. Todo se debe a un duro y competitivo mercado laboral. Tras la Segunda Guerra Mundial, después de los desastres que la guerra provocó en el país, Japón se enfrentó al reinicio de su economía prácticamente desde cero. En muy pocos años tuvieron que reconstruir su sistema económico y, para ello, siguieron el modelo de producción americano de William Edwards Deming. Un modelo de gestión empresarial que se basa en la mejora continuada hasta límites enfermizos. Japón introdujo estas tácticas en sus estructuras laborales, lo que le sirvió para salir rápidamente de la crisis, pero con un alto precio personal y laboral. Mientras que en Occidente el llamado Ciclo de Deming compitió con otras técnicas laborales, en Japón era prácticamente una exclusiva. Ahora Japón ha heredado dichas costumbres laborales y, aunque se intenta modificar, todos sabemos que los cambios en el país asiático son muy lentos

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